El brote de la enfermedad por coronavirus SARS-CoV-2 tiene una enorme relevancia e impacto en el ámbito de la salud laboral, por varias razones. Por una parte, las medidas que se adopten en el ámbito laboral son uno de los factores determinantes más importantes del éxito de los esfuerzos para la contención de la enfermedad, no solo en las actividades en las que hay mayor potencial exposición profesional. Por otra, las propias medidas para la contención de la enfermedad afectan a la salud de la población trabajadora, que se ve preocupada tanto respecto a sus perspectivas de empleo como asus condiciones de trabajo y de salud y seguridad.

La experiencia ha demostrado que los resultados de la salud pública mejoran significativamente cuando se incluye en el abordaje la perspectiva de la seguridad y salud en el trabajo y se ha contado con la participación de los agentes sociales. Los sindicatos podemos contribuir a que las recomendaciones de las autoridades sanitarias se trasladen al ámbito de las empresas, sumando nuestra capacidad para contribuir a la difusión de la información contrastada a través de los canales y métodos que nos son propios. Esto indica que es muy relevante que desde el ámbito sindical se planteen acciones orientadas a facilitar la negociación cooperativa en las empresas, como modo de materializar los derechos de participación y, a la vez, de implementar planes de acción más eficaces.